1,5 m. para adelantar: Norma y sentido común

Distancia_adelantarAyer nos hacíamos una pregunta recíproca en Facebook y en Twitter. ¿Por qué algunos conductores no respetan los 1,5 m. de distancia al adelantar a ciclistas en la carretera como marca la normativa? Nosotros mismos proponíamos algunas posibles respuestas: no conocen la normativa, hay inmunidad policial ante tal infracción, no les gustan los ciclistas, no aplican el sentido común, tienen tanta prisa que la integridad del ciclista es lo de menos…

Seguramente haya muchas otras respuestas o sea una mezcla de todas ellas.  El caso es que ayer también conocimos dos muertes más, la del surafricano excampeón del mundo de XCO y 5º en los JJOO de Londres Burry Stander mientras entrenaba y la de un ciclista de 41 años en Marín (Pontevedra). En ambos casos, como en la mayoría de accidentes, debido a la colisión con un vehículo. Según datos arrojados en el Balance de la Seguridad Vial 2012 (PDF) las víctimas mortales en accidentes han disminuido a nivel global respecto al año anteriror con excepción de las de ciclistas que han aumentado.

¿Cuantas de las muertes se evitarían guardando la distancia mínima de seguridad? Las normas de circulación obligan al conductor a adelantar a los ciclistas dejando 1,5 m. de distancia. Es obligatorio invadir el carril contrario para realizar la maniobra incluso si hay que pisar la línea continua, y nunca si viene otro ciclista en dirección contraria y solo si las condiciones de visibilidad y seguridad lo hacen viable sin poner en riesgo la integridad física de nadie.

Todos los ciclistas, o la grandísima mayoría, son también conductores. Por eso todos saben lo que fastidia encontrarse con un roce en la carrocería al ir a recoger el coche al aparcamiento o los histéria que aparece cuando alguien se salta una señal de oligación y está a punto de implicarles en un accidente o se encuentran un cristal o el retrovisor roto… Imaginad entonces lo que pasa por la cabeza de un ciclista cuando el que tiene que sufrir los impactos es su propio cuerpo a riesgo de su propia vida.

Se trata pues de un sencillo ejercicio de abstracción.  Una cuestión de empatía, de ponerse en el lugar de la otra persona y solo tratar al prójimo como le gustaría que le tratasen a uno mismo. Una capacidad que parece que se adormece detrás del volante y que solo sale a relucir cuando el perjudicado es uno mismo.

Los ciclistas no madrugan los fines de semana ni salen a la carretera con la única idea en la cabeza de intentar fastidiar a los conductores. No se mueven pedaleando por la ciudad con la intención de provocar atascos ni demorar a los demás. Se mueven en bici precisamente para evitar atascos, llegar más rápido y disfrutar de los demás beneficios económicos, psicológicos y saludables que la definen. Un ciclista no se desespera parado durante horas en la carretera sin avanzar, ni pierde tiempo ni dinero en aparcar, ni se rasca el bolsillo en llenar el depósito o en los gastos de mantenimiento de su vehículo.  Y lo más importante, ese ciclista, quiere conservar su vida. Dejemos a un lado las competiciones infructuosas de ver quien comete más imprudencias y empecemos a aplicar el sentido común.

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Acerca de Enric S. Bonilla

Periodista y maestro. Amante de la música y la lectura, el deporte y el Internet.
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